lunes, 14 de mayo de 2012

Causalidad versus casualidad


Es curiosa la gran semejanza de estos dos terminos: causalidad y casualidad, ¿será casual?...
Nunca he vuelto a encontrarme a nadie tan obsesionado por la distinción de estas dos palabras como aquel que fué amigo y fiel ortodoxo catalán, que continuamente  hacia recurrente el tema que hoy quiero tratar aquí: casualidad y karma.
Dijo Jesús "...quién a hierro mata a hierro muere."  en un contexto conocido: Pedro le separa la oreja de la cabeza a un soldado romano.

Entonces, centrandonos en el tema, es esta idea un recurso de los sacerdotes para controlar a sus fieles o al contrario tiene fundamente que se pueda explicar. Las razones de las distintas religiones son muy parecidas, que no iguales. Causa y efecto, son conceptos muy tangibles, incluso físicos, parpables, que pueden experimentarse con cierta facilidad. Los conductos de la energia que son invisibles son a su vez muy evidentes. La termodinámica concluye que la energia ni se crea ni se destruye solo se transforma; y esta es una forma de equilibrio universal: causalidad. Es la misma ciencia termodinámica que nos asevera que la entropía siempre aumenta, o lo que es lo mismo el desorden, el caos; la casualidad aumenta con el caos.


El origen y significado de las palabras pueden ayudarme a llegar al fondo de la cuestión. La causalidad es la relación entre una causa y su efecto; y se conoce un principio filosófico que postula que por el principio de causalidad:  nada puede existir sin una causa suficiente. Si releo lo anterior para relacionarlo con esto podría preguntarme, saltándome muchos pasos intermedios y con un poco de impaciencia, ¿el bien es una causa o un efecto, o las dos cosas? ¿se puede ser causa y efecto a la vez en el mismo sentido? Sigamos... Sinónimos de causalidad: causa, origen, principio, fundamento, motivo.
Casualidad: combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables. Sinónimos: azar, suerte, contingencia, accidente, coincidencia.

Este artilúgio es un sello de la tumba de Tutankamon

Siglos atrás Aristóteles enseñaba que si se quiere conocer debíamos conocer por las causas. El las clasificaba en, material, formal, eficiente y final. El concepto de causa eficiente fue el iniciador de la futura investigación científica por su carácter pragmático. Bacon que no era precisamente un aristotélico considera a la causa eficiente como un objetivo a cumplir, afirmaba que quien no conoce las causas no puede predecir los efectos. Galileo definió a la causa eficiente como la condición necesaria y suficiente para la aparición de algo.
Más tarde Hume lo enfoca desde otra óptica nos ofrece una interpretación distinta a la cotidiana, presumimos ver por adelantado determinados sucesos los cuales ocurrirán cuando se den ciertas circunstancias, un determinismo que nos permite saber con certeza que si nos acercamos al fuego este nos quemará. Basados en esta manera de pensar pretendemos estar habilitados para adjudicar a este y otros sucesos un nexo causal.  El corolario de la filosofía de Hume es la negación del principio de causalidad. Se puede colegir claramente de lo poco que hemos mencionado acerca de este filosofo, que su pensamiento esta cargado de escepticismo.
¿Vemos porque tenemos ojos o desarrollamos nuestros ojos para ver?, detengámonos tan solo unos segundos en pensar en la pregunta y veremos que la respuesta es más compleja de lo que a primera vista puede parecer. Su aparente inocencia no vacila en ponernos en situación de cuestionar si puede ser posible que la luz sea la causa de que tengamos un sistema nervioso o si tenemos un sistema nervioso y por eso vemos la luz. 
Así como Hume era un ejemplo del positivismo escéptico, Hegel lo era del idealismo, en intima relación con el tema que estamos tratando decía que un ladrillo no mata a un hombre porque sea un ladrillo sino por la velocidad que adquirió, su pensamiento asumía así a la causa de manera diametralmente distinta y nos brindaba posibilidades estratégicas de acción en los diferentes niveles de la cadena causal.

La causa como fuente de conocimiento:  deducción, inducción y abducción. ¿El destino tiene causa o es casual?  
En el Corán se afirma que Dios es Creador y agente del mundo. Esta aseveración resulta problemática pues, por un lado, algunos teólogos musulmanes la utilizan para defender que el único agente posible es Dios; los filósofos, por su parte, discrepan con esa posibilidad. Al-Ash̀arī, uno de los teólogos más representativos de la teología musulmana, es promotor de la denominada “doctrina kasb” que, a grandes rasgos, sostiene que, en realidad, no somos agentes absolutos de nuestros actos sino que éstos son adquiridos. Ello significa que es un agente externo, Dios, quien ha dispuesto lo que podemos hacer y, por lo tanto, Él es el único agente libre. Agente y causa es lo mismo. El problema se complica si tenemos en cuenta las implicaciones de tal afirmación, a saber, que Dios es la única causa de cuanto sucede en el mundo. Hasta aquí, parecería que los asharíes han recibido alguna influencia estoica, ya que son promotores de cierta clase de determinismo muy similar al que describe Alejandro de Afrodisias. En efecto, los  asharíes admiten que el universo está gobernado por un único agente racional (Dios); éste rige todo el universo y toda acción que se dé en el mundo, sea en el orden natural o, como veremos, en el ámbito de los actos humanos, está administrado por una única causa. Todavía más: los  asharíes atribuyen toda acción a un único agente pero, al parecer, no excluyen la posibilidad de que las acciones humanas dependan de un ‘agente responsable’. Parecería, entonces, que los asharíes están obligados a defender algo así como una doctrina compatibilista en la que, a pesar de la omnipotencia divina, habría que defender algún espacio para la responsabilidad humana. No obstante, el tratamiento de este problema es sumamente peculiar. Es cierto que en el seno de la tradición islámica, Dios omnipotente ha contemplado la responsabilidad y la irresponsabilidad moral de los agentes y por ello, como en los demás monoteísmos, ha dispuesto para ellos el premio o el castigo.En este sentido, podríamos entender que hay un margen para el agente humano. Sin embargo, en el contexto asharí incluso las acciones negativas las adquirimos de Dios. Un buen musulmán asharí confía en que si Dios ha provisto adversidad, ésta no sobrepasará lo que podemos resistir. las acciones negativas las adquirimos de Dios. Un buen musulmán asharí confía en que si Dios ha provisto adversidad, ésta no sobrepasará lo que podemos resistir. Si por el mal entendemos la adversidad, la teología  asharíe nos invita a asimilar que de toda adversidad se sigue algún bien. El legado sería muy similar al conocido pasaje judeo-cristiano de Job. El mal moral, es decir, las razones por las que los humanos cometemos faltas morales o pecados es algo absolutamente misterioso para nosotros. Este último es, tal vez, uno de los aspectos más complejos que se discuten si es que admitimos que el único agente posible es Dios y los seres humanos no somos precisamente agentes, sino receptores de los designios divinos. Esta concepción del agente está respaldada por un modelo atomista de la naturaleza. Así como el determinismo compatibilista estoico supone algunos planteamientos cosmológicos, lo mismo sucede con los asharíes. No obstante, hay diferencias significativas entre los dos. Los  asharíes son atomistas y ello les sirve para descartar la necesidad del vínculo entre causa y efecto. Me explico: para los asharíes el mundo es un conjunto de átomos (ağzā́) que, al reunirse, dan lugar a los cuerpos y, al separarse, dan lugar al vacío (halā́). Los átomos cambian permanentemente, se desintegran y se recrean a cada momento. Dios se ocupa de este proceso: Dios crea y renueva al mundo sin que ningún tipo de ley pueda escapar de su omnipotencia. Dentro de la literatura asharí, uno de los pasajes que más ha llamado la atención es el que se lee en la discusión diecisiete de la conocida obra de al-Ghazālī (1058-1111), Tahāfut al-falāsifa (La incoherencia de los filósofos). En dicho pasaje, al-Ghazālī dice que Dios puede interferir en los fenómenos naturales, si así lo desea. Me detengo en este pasaje no sin antes aclarar que, aunque al-Ghazālī es un asharí, todo indica que no comparte el atomismo que al-Ash̀arī y la mayor parte de sus seguidores sostienen. Al margen de esta precisión, hay razones para pensar que al-Ghazālī admite que el único que puede jugar el papel de causa eficiente es Dios. Me parece que esto es claro en la discusión diecisiete.El mundo es absolutamente dependiente de la voluntad divina. La atomización de la naturaleza favorece la intervención divina en el mundo, pues, en efecto, si ésta está atomizada, entonces es discontinúa y, para subsistir tal como la conocemos (ordenada y articulada), es necesario apelar a una inteligencia externa. Ello se ajusta perfectamente a Corán 30: 27: “Es Él Quien inicia la creación y, luego, la repite. Es cosa fácil para Él”. Atentos a este pasaje coránico, los  asharíes niegan —a diferencia de los estoicos— que exista un modelo causal natural: si los procesos naturales provienen y dependen de la voluntad divina, entonces existe una única causa, un único agente: Dios.

Para nosotros [los teólogos] no hace falta que haya un enlace entre lo que se considera causa y lo que se considera efecto. Nada tiene que ver una con otro. […] De la existencia de la [causa] no se sigue la existencia del [efecto], ni de la privación de la primera la privación del segundo. Por ejemplo, calmar la sed no se sigue de la existencia del beber, ni el hartarse del comer, ni el quemarse del contacto con el fuego; tampoco [se sigue] la luz del nacimiento del sol; ni la muerte de la decapitación, ni la curación de la ingestión del remedio, ni la purga del vientre de [la Afrodisias.indd   170 14/11/08   08:50:21n o v a t e l l v s, 26◆ 2, 2008, pp. 155-178 171 ingestión] de un purgante. […] El enlace entre ambas cosas [la  causa y el efecto] en los ejemplos anteriores, obedece a una disposición divina que las ha creado simultáneamente; pero no es que tal enlace sea necesario e indefectible. […] Los filósofos por el contrario, niegan tal posibilidad pretendiendo que todo eso es absurdo (Tahāfut XVII, § 1, 5, p. 166).

La causalidad eficiente es en el cristianismo la única explicación de la existencia de un dios creador y lo razonan de la siguiente forma:
1) Nos consta por experiencia que hay en el mundo sensible un orden determinado entre las causas eficientes, pues están subordinadas esencialmente entre sí para la producción de un efecto común.
2) Pero no se da, ni es tampoco posible, que una cosa sea causa de sí misma, ni en el orden del ser ni en el de la operación, pues en tal caso habría de ser anterior a sí misma, y esto es imposible.
3) Ahora bien: esa serie de causas eficientes, subordinadas esencialmente entre sí, no se puede prolongar indefinidamente, porque siempre que hay causas eficientes subordinadas, la primera es causa de la intermedia, y ésta causa de la última. Cada una de estas causas actúa por influjo de las causas que la preceden. Y así tenemos que, suprimida una causa se suprime su efecto. Por consiguiente, si no existiese una causa primera, tampoco existiría la intermedia, ni la última. Si, pues, se prolongase indefinidamente la serie de causas eficientes, no habría causa eficiente primera y, por tanto, no habría efecto último, ni causa eficiente intermedia, cosa falsa a todas luces.
Por consiguiente, es necesario que exista una causa eficiente primera.
4) Esta causa eficiente primera, que no es causada por ninguna otra, a la que están subordinadas todas las demás causas; es decir, esta causa eficiente incausada es llamada por todos Dios. Luego Dios existe.

Como se puede ver el tema de la causalidad tiene mucha miga no sólo en lo puramente filosófico y teológico sino también en lo científico y en lo moral o ético (quidquid nitet notandum).

El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender. 

Plutarco 


jueves, 29 de marzo de 2012

In lacrymas risus

"In lacrymas risus, in fletum gaudia verto:
In planctum plausus, in lacrymosa jocos,
Cum sua naturam video secreta silere,
Cum Veneris monstro naufraga turba perit."

Alanus de Insulis , Alain de Lille, escribió estos versos en 1185 en la Abadía de Cîteaux. Aunque el sentido literal  no es el que a mi me interesa,  pués juego con las palabras para decir lo que quiero y meditar sobre el sentido que tiene que el ser humano llore cuando la risa es continuada e intensa.  El mismo Alain advierte en este sentido que sus escritos deben ser interpretados en tres fases o niveles diferentes dependiendo del lector:  un nivel básico para no instruidos, que persiguen el placer en la lectura, hay un sentido literal; para aquellos que quieren sacar provecho intelectual de la lectura está el sentido moral; y por fin una inteligencia más elevada buscará en su sentido alegórico.  
Las lágrimas de la risa son un misterio fisiológico y filosófico de dificil discernimiento. Entedemos que la tristeza y el dolor cuasan estremedicimento, llanto y lágrimas. A mi entender es el mismo proceso físico que debido a la contracción de la musculatura facial vacía las bolsas que contienen el líquido por los lacrimales. Y esto quita todo sentido trascendente al acto de lacrimar.


En la novela "El nombre de la rosa" aparece el tema de las lágrimas para concluir que algunos pensaban que la risa es propio del ser humano y por extensión las humedas lágrimas de la risa,estas distiguen al hombre del animal. ¿Los animales no lloran ?. Si, pero no de risa. Concepto y vestigio, signo y causalidad. Dilemas filosóficos de Guillermo de Ockham. Los animales lloran, al menos los que tienen lacrimales.
Los humanos lloramos por los gestos de la cara, en los sentimientos, y por el humo como reacción protectora. Pero hay materia para elucubrar si se quiere, como por ejemplo una cuestión teológica: ¿los angeles tambien lloran?

La écfrasis de la imagen de la Piedad en el museo catedralicio de Baeza nos describe con detalle a los dos angeles que lloran ante el cuerpo sagrado de Cristo recostado sobre el pecho de Maria. La iconología de esta escena interpreta lo natural del llanto angelical.

lunes, 26 de marzo de 2012

"Claustrum sine armario ...

Antiquísimo miniado procedente de Noruega.

"Claustrum sine armario ("armarium" era lo mismo que biblioteca o archivo) quasi castrum sine armamentario"

Este adagio antiguo da idea del alto interés que demostró la Iglesia en atesorar el saber en sus monasterios.
Entre las sombras del siglo x se encendió una luz que pronto esparcería sus fulgores por toda la cristiandad. Esa luz era el Monasterio de Cluny, cuya acción bienhechora abarcó no sólo a los monasterios de todo el Occidente, sino a las cortes de los reyes y de los papas, a los palacios de los obispos y a los castillos de los nobles.Con Cluny, el monaquismo occidental cumple, junto a la tarea de la reforma moral del mundo cristiano, una misión social y económica, sobresaliendo siempre por sus obras de caridad y beneficencia para con los rústicos y colonos, por el impulso prestado a la industria, a la repoblación de selvas y desiertos, etc.
Sala filosófica de la Biblioteca del Monasterio de Strahov (Praga).
En lo cultural, aunque no eran sabios, los cluniacenses fueron buenos copistas y descollaron en el arte de la miniatura y en la pintura de las vidrieras, pero su mayor gloria artística reside en la arquitectura románica, con las innumerables y magníficas iglesias que levantaron en todas partes, hasta el punto que el arte románico ha podido llamarse cluniacense. Cluny unió siempre la cultura y la vida espiritual, difundiendo la belleza al mismo tiempo que la bondad. El ideal monástico tuvo dos clases de realizaciones en occidente: una vida solitaria cerca o dentro de las ciudades y otra en el campo, alejada de la ciudad. El monaquisino urbano conoce sus mejores logros en los ámbitos más variados de la cultura en el siglo XI.
Pero a mediados de ese mismo siglo se iniciará la crisis, que al principio de la duodécima centuria dará lugar a un nuevo monaquisino.

  Biblioteca de la Universidad de Coimbra (Portugal)

El obispo de Sevilla, Isidoro, encarna a la vez que la imagen de un gran santo, la de un hombre de ciencia extraordinario. Su labor como ilustrador de los visigodos fue notable. Compuso libros de filosofía, historia y religión y aconsejó a los reyes y a los hombres sabios de su época. Su obra: "Las Etimologías o el origen de las cosas" trata de todos los conocimientos divinos y humanos del siglo VII: de la disciplina y del arte, de las siete enseñanzas liberales, de la gramática y de la métrica, de la fábula y de la historia, de la retórica y de la dialéctica, de las ciencias matemáticas y de la música, de la medicina y de las leyes, de las bibliotecas y su régimen, de las lenguas y de los alfabetos, del mundo y de sus partes, de los átomos y elementos, de los fenómenos meteorológicos, de las piedras y los metales, del arte militar y de las máquinas de guerra, de la arquitectura, de la construcción naval, de las artes suntuarias, de los instrumentos domésticos y hasta de los vestidos y manjares.
La obra de San Isidoro, que de acuerdo con el criterio de la época comienza por el estudio de las siete disciplinas liberales, sirvió de base a los estudios de los siglos posteriores: San Bede el Venerable se apoya en ella para establecer el régimen de estudios en la escuela de York, en Inglaterra; en el siglo VIII, Alcuino restaura las escuelas del Imperio franco inspirándose en los métodos isidorianos y con él colaboran en esta obra tres españoles: Teodulfo de Orleans, Claudio de Turín y Prudencio Gaündo. Rábañ Mauro, en el siglo IX, introduce la ciencia de las Etimologías en Alemania; más tarde siguen alimentándose de la tradición isidoriana nuestras escuelas mozárabes y cristianas, y Europa entera la conserva a través de los siglos hasta que con el Renacimiento se abren horizontes más vastos para las ciencias.

martes, 13 de marzo de 2012

Gobierno gaucho

Poema de Estanislao del Campo 1857


Fotos del blog El Gauchoguacho

Tomé en casa el otro día
tan soberano peludo,
que hasta hoy, caballeros, dudo,
si ando mamáo todavía.
Carculen cómo sería
la mamada que agarré,
que, sin más, me afiguré
que yo era el mesmo gobierno,
y más leyes que un infierno
con la tranca decreté.

Gomitao y trompezando,
del fogón pasé a la sala,
con un garrote de tala
que era mi bastón de mando;
y medio tartamudiando,
a causa del aguardiente,
y con el pelo en la frente,
los ojos medio vidriosos,
y con los labios babosos,
hablé del tenor siguiente:

"- Paisanos: dende esta fecha
el contingente concluyo;
cuide cada uno lo suyo
que es la cosa más derecha.
No abandone su cosecha
el gaucho que haiga sembrao:
deje que el que es hacendao
cuide las vacas que tiene,
que él es a quien le conviene
asigurar su ganao.

"Vaya largando terreno,
sin mosquiar, el ricachón,
capaz, de puro mamón
de mamar hasta con freno;
pues no me parece güeno
sino que, por el contrario,
es injusto y albitrario
que tenga media campaña,
sólo porque tuvo maña
para hacerse arrendatario.

"Si el pasto nace en el suelo
es porque Dios lo ordenó,
que para eso agua les dió
a los ñublados del cielo.
Dejen pues que al caramelo
le inquemos todos el diente,
y no andemos, tristemente,
sin tener en dónde armar
un rancho, para sestiar
cuando pise el sol ardiente.

"Mando que dende este istante
lo casen a uno de balde;
que envaine el corvo el Alcalde
y su lista el Comendante;
que no sea atropellante
el Juez de Paz del Partido;
que a aquél que lo hallen bebido
porque así le dió la gana,
no le meneen catana
que al fin está divertido.

"Mando, hoy que soy Sueselencia,
que el que quiera ser pulpero,
se ha de confesar primero
para que tenga concencia.
Porque es cierto, a la evidencia,
que hoy naides tiene confianza
ni en medida ni en balanza,
pues todo venden mermao,
y cuando no es vino aguao
es yerba con mescolanza.

"Naides tiene que pedir
pase para otro partido;
pues libre el hombre ha nacido
y ande quiera puede dir.
Y si es razón permitir
que el pueblero vaya y venga,
justo es que el gaucho no tenga
que dar cuenta adonde va,
sino que con libertá
vaya adonde le convenga".

¿A ver si hay una persona
de las que me han escuchao
que diga que he gobernao
sin acierto con la mona?
Saquemén una carona,
de mi mesmísimo cuero,
si no haría un verdadero
Gobierno, Anastasio el Pollo,
que hasta mamao es un criollo
más servicial que un yesquero.

Si no me hubiese empinao
como me suelo empinar
la limeta, hasta acabar,
lindo la habría acertao;
pues lo que hubiera quedao
lo mando como un favor
al mesmo Gobernador
que nos manda en el presente,
a ver si con mi aguardiente
nos gobernaba mejor.

Anastasio el Pollo

jueves, 8 de marzo de 2012

La montaña rusa en madera de Arquimedes.


Arquímedes asentiría orgulloso. Esta preciosa montaña rusa es todo un homenaje al gran científico griego. Está completamente construida en madera; su autor le dedicó unas cien horas de trabajo a lo largo de nueve meses – y de eso hace más de 20 años. Como curiosidad, utiliza el famoso tornillo de Arquímides a modo de ingenioso mecanismo para elevar las canicas; la gravedad hace el resto.
(Vía The Kid Should See This..)

miércoles, 29 de febrero de 2012

Anacarsis filósofo y sabio escita.


Párrafo de la obra Vida de los filósofos más ilustres de Diogenes Laercio.

1. Anacarsis Escita, hijo de Gnuro y hermano de Caduida, rey de Escitia, nació de madre griega, por esto supo ambos idiomas. Escribió sobre las leyes de los escitias, y sobre lo referente a la frugalidad de la vida de los griegos. Escribió también de la guerra hasta unos ochocientos versos. Su libertad en el decir dio motivo al proverbio de hablar escítico. Sosícrates dice que Anacarsis vino a Atenas en la Olimpiada XLVII, siendo arconte Eucrates; y Hermipo, que fue a casa de Solón, y mandó a uno de los familiares de éste que dijera a su amo que Anacarsis estaba allí, y si quería gozar de su vista y hospedaje. Que el criado dio el recado   a   Solón , el cual respondió que los huéspedes son los que están en su patria. Con esto entró Anacarsis, diciendo que él estaba entonces en su patria, y por tanto, le pertenecía hacer huéspedes a otros. Admirado Solón de la prontitud, lo recibió y lo hizo su gran amigo.


2. Pasado algún tiempo, volvió a Escitia, y como parecía querer reformar las leyes patrias y establecer las griegas, lo mató quien se decía su hermano andando de caza, con una flecha. Murió diciendo que  por su elegancia en el decir había vuelto salvo de Grecia ,y que moría en su patria por envidia. Algunos dicen que murió cuando estaba sacrificando, al uso griego. Mi epigrama para él es así: Vuelto a Escitia Anacarsis, quiso enmendar errores de su patria, procurando viviese al uso griego: Mas no bien pronunciada su sen-tencia, cuando un volante dardo en un momento lo trasladó a los dioses inmortales.


Mapa del Imperio Romano bajo Adriano(que gobernó 117-138 dC), muestra la ubicación de la Basilaei Scythae ("Royal escitas") a lo largo de la costa norte del Mar Negro


3. Decía que  la cepa lleva tres racimos: el primero, de gusto; el segundo, de embriaguez; y el tercero, de disgusto. Se admiraba mucho de que entre los griegos se desafiaran los artistas y juzgaran de las obras los que no eran artífices. Al preguntarle de qué forma se haría uno abstemio o aguado, contestó: Mirando los torpes gestos de los borrachos. También decía que  se maravillaba de cómo los griegos, que ponían leyes contra los que injuriaban a otros, honraban a los atletas que se hieren mutuamente.   Cuando supo que el  grueso  de las naves no es de más de cuatro dedos, dijo: Tanto distan de la muerte los que navegan. Llamaba al aceite medicamento de frenesí, pues ungidos con él los atletas, se enfurecían más unos contra otros. Decía: ¿Cómo es que los que prohíben el mentir mienten abiertamente en las tabernas? Se admiraba también de que los griegos al principio de la comida bebieran en vasos pequeños, y después de saciados en vasos grandes. En sus retratos anda esta inscripción:  Se debe refrenar la lengua, el vientre y la carne.


La extensión aproximada de lenguas del este de Irán en el siglo 1 aC.

4. Cuando le preguntaron si en Escitia había flautas, respondió:  Ni tampoco cepas. A uno que le preguntó qué naves eran más seguras, le contestó: Las que están en el puerto. Decía que había visto en Grecia una cosa que lo admiraba: que dejaban el humo en el monte y traían la leña a casa. Al preguntarle uno si eran más los vivos que los muertos, respondió:  ¿En qué clase de esas dos pones a los navegantes? A un ateniense que le objetaba el que era Escitia, contestó: A mí me deshonra mi patria; pero tú eres el deshonor de la tuya. Cuando le preguntaron qué cosa era buena y mala en los hombres, respondió: La lengua. Decía que era mejor tener un amigo ilustre que muchos ordinarios. Llamaba al foro lugar destinado para mutuos engaños y fraudes.
Una ocasión que un joven lo injurió en un convite, dijo: Mancebo, si ahora que eres joven no puedes sufrir el vino, cuando envejezcas sufrirás el agua. Según algunos, inventó para el uso de los humanos las áncoras  y la rueda de alfar. Escribió la carta siguiente:
   Me fui a Grecia, oh rey de Lidia, a fin de aprender sus costumbres y disciplina. No necesito ningún oro, y me basta si vuelvo a Escitia más instruido; no obstante, pasaré a Sardes, pues tengo en mucho ser tu conocido.

Guerreros escitas

viernes, 24 de febrero de 2012

Madame Charles Max

Giovanni Boldini 

Uno de sus retratos es el de Madame Charles Max,misterioso 
personaje de la cual no sabemos nada, o  casi nada.
                                             

 Pintor italiano, famoso por los retratos de celebridades italianas, británicas y francesas. Nació en Ferrara el 31 de diciembre de 1842. Hijo de un pintor, estudió en Florencia, donde se unió al grupo de los Macchiaioli. En 1867 marchó a París, donde comenzó a pintar retratos y paisajes influenciado por la obra del pintor impresionista francés Édouard Manet. Entre 1869 y 1872 vivió en Londres, donde pintó retratos del artista James McNeill Whistler y otros famosos, antes de regresar a París. Entre sus últimas obras se incluyen el retrato del compositor Giuseppe Verdi (1886, Galería Nacional de Arte Moderno, Roma) y el del conde Robert de Montesquieu (1897, Museo Nacional de Arte Moderno, París). Boldini murió el 12 de enero de 1931 en París.  © M.E.

martes, 21 de febrero de 2012

La tierra de los escitas

Escitópolis fué el nombre dado por los griegos a la segunda ciudad en importancia de Israel. Actualmente se conoce por Beit She'an. La ciudad de los escitas. Pueblo semi nómada que vivió en las estepas indoeuropeas entre los siglos VIII y III aC. .Pueblo salvaje muy temido por los habitantes de las tierras vecinas. De aspecto imponente, por su envergadura y fortaleza. Vivían del saqueo y la invasión. No cultivaban tierra ni tenían ganado alguno, aunque si muchos caballos. Nunca se aseaban, tremendamente sucios. La costumbre escita más repugnante consistía en beber la sangre del primer enemigo muerto en la batalla. Y, cuenta Herodoto, usaban el cuero cabelludo para limpiarse la boca y el cráneo como vaso. Durante épocas no cruzaron los límites de los alrededores del Caúcaso pero cuando lo hicieron fué como una plaga que asoló oriente. Los campos de cultivos los convirtieron en desiertos. Así llegaron hasta Samaria y la invadieron. Cuenta la biblia que trás derrotar al ejercito israelita junto con los filisteos colgaron los cuerpos sin vida ,en las puertas de la ciudad, del rey Saúl y sus hijos.  Invadida Palestina se asentaron en Beit She'an. Esto sucedió en el año 600 a.C. Después de la derrota de Israel en Gilboa por los filisteos con la ayuda de los escitas, estos últimos masacraron a sus "amigos" y los expulsaron de  las tierras conquistadas. Con la llegada de los romanos los salvajes escitas fueron vencidos y usados como mercenarios por los mismos romanos en sus batallas.

El 18 de enero del 749 un terremoto asoló todo el Golán y Escitópolis quedó arrasada completamente. Desde entonces jamás se reconstruyó.

 El conocimiento actual de la cultura escita se basa fundamentalmente en el fruto de las excavaciones realizadas en 1993 y 2007 en los territorios de Tuvá y en la cuenca del Minusink. También Herodoto dejó escritas muchas referencias de este pueblo. Dejó constancia de una de las costumbres más espectaculares de los escitas: los suntuosos túmulos funerarios con ricos objetos de oro y caballos sacrificados. Estas tumbas, construidas bajo montículos artificiales de tierra, podían guardar hasta dieciséis cadáveres.


Otra de las manifestaciones culturales de los escitas se refiere al arte rupestre. La variedad de motivos plasmados, desde la Edad de los Metales, se centran especialmente en el mundo de los animales.