martes, 21 de febrero de 2012

La tierra de los escitas

Escitópolis fué el nombre dado por los griegos a la segunda ciudad en importancia de Israel. Actualmente se conoce por Beit She'an. La ciudad de los escitas. Pueblo semi nómada que vivió en las estepas indoeuropeas entre los siglos VIII y III aC. .Pueblo salvaje muy temido por los habitantes de las tierras vecinas. De aspecto imponente, por su envergadura y fortaleza. Vivían del saqueo y la invasión. No cultivaban tierra ni tenían ganado alguno, aunque si muchos caballos. Nunca se aseaban, tremendamente sucios. La costumbre escita más repugnante consistía en beber la sangre del primer enemigo muerto en la batalla. Y, cuenta Herodoto, usaban el cuero cabelludo para limpiarse la boca y el cráneo como vaso. Durante épocas no cruzaron los límites de los alrededores del Caúcaso pero cuando lo hicieron fué como una plaga que asoló oriente. Los campos de cultivos los convirtieron en desiertos. Así llegaron hasta Samaria y la invadieron. Cuenta la biblia que trás derrotar al ejercito israelita junto con los filisteos colgaron los cuerpos sin vida ,en las puertas de la ciudad, del rey Saúl y sus hijos.  Invadida Palestina se asentaron en Beit She'an. Esto sucedió en el año 600 a.C. Después de la derrota de Israel en Gilboa por los filisteos con la ayuda de los escitas, estos últimos masacraron a sus "amigos" y los expulsaron de  las tierras conquistadas. Con la llegada de los romanos los salvajes escitas fueron vencidos y usados como mercenarios por los mismos romanos en sus batallas.

El 18 de enero del 749 un terremoto asoló todo el Golán y Escitópolis quedó arrasada completamente. Desde entonces jamás se reconstruyó.

 El conocimiento actual de la cultura escita se basa fundamentalmente en el fruto de las excavaciones realizadas en 1993 y 2007 en los territorios de Tuvá y en la cuenca del Minusink. También Herodoto dejó escritas muchas referencias de este pueblo. Dejó constancia de una de las costumbres más espectaculares de los escitas: los suntuosos túmulos funerarios con ricos objetos de oro y caballos sacrificados. Estas tumbas, construidas bajo montículos artificiales de tierra, podían guardar hasta dieciséis cadáveres.


Otra de las manifestaciones culturales de los escitas se refiere al arte rupestre. La variedad de motivos plasmados, desde la Edad de los Metales, se centran especialmente en el mundo de los animales.

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